La esquina de Carlos Alomia, una casa antigua de madera, ya que anteriormente las casas y locales eran construidos con materiales naturales de la región, tiene 6 puertas anchas y con techos de eternit, tiene más de 50 años, está pintada de color rosa y las puertas de color azul. Contrasta con altas edificaciones a su alrededor, se ve apacible comparados con los otros locales. En su interior está pintada de azul tiene cielo falso, las mesas algunas son de madera y están dispuestas en todo momento para el juego. Están cubiertas con un tipo de paño grueso y los bordes de las mesas tiene unas moldura que sobre salen de la superficie de la mesa como haciendo una especie de bandeja cuadrada. Su segundo propietario fue el señor Carlos Alomia, quien tenía una sastrería que funcionaba de lunes a viernes y los Sábados se convertía en un bar llamado Bar Nohemí.
Apesar de los años aún conserva la infraestructura de ese entonces, sus dueños realizan el mayor esfuerzo por mantenerla y cada año solo le realizan algunos retoques a la pintura.

Foto tomada por Gildardo Muñoz

Foto tomada por Gildardo Muñoz-2014

Foto tomada por Gildardo Muñoz-2014
Lugar de encuentro de los nativos turbeños.
En la actualidad en esta esquina se congregan los nativos turbeños, estos le han dado sentido en su imaginario como un lugar de divertimento para la integración, espacio para el ocio y el tiempo libre. Entre las actividades que se realizan estan el congregarse para ver el noticiero, los partidos de futbol acompañados de todo tipo de bebidas, los juegos de azar como domino y cartas. Adicional se reconoce como un lugar de información relacionada con las fechas de embarques de planicultores, reuniones sindicalistas, torneos deportivos entre otras.

Foto tomada por Gildardo Muñoz-2014

Foto tomada por Gildardo Muñoz-2014

Foto tomada por Gildardo Muñoz- 2014
La esquina de Carlos Alomia emerge peculiarmente como sitio estratégico de la gastronomía turbeña, por ser un lugar que aún conserva la costumbre que se ha transmitido de generación en generación con la venta del cangrejo azul[1], anteriormente en las noches y las madrugadas del pueblo, la esquina de Carlos Alomia, se convertía en el punto de encuentro para los pobladores que se proponían salir a la caza del crustáceo que por los lugares pantanosos del pueblo merodeaba, más o menos este evento ocurría para las fechas del mes de Mayo cuando estos se disponían a realizar su tradicional marcha del cangrejo[2].
Generalmente en la cocina tradicional turbeña se le puede conseguir en varias presentaciones como: cangrejo guisado con leche de coco, sancochado con plátano y arroz de cangrejo.

Foto tomada por Gildardo Muñoz-2014
[1] Cangrejo azul (cardisoma guanhumi) viven en madrigueras de hasta 1.5m. de profundidad, en manglares y sitios llanos(www.wikipedia.com)
[2] La marcha del cangrejo se inicia con las primeras aguas de invierno y la fecha efectiva para su marcha es el día de la cruz de Mayo, comienza a salir cangrejos de todos los tamaños y colores, por todas partes vienen a desovar de más de cinco kilómetros hacia la playa, comiendo todo lo que encuentran a su paso (tomado del cuento Don Ismael y sus cangrejos:pág. 17)
Foto tomada por Gildardo Muñoz-2014